Rhapsody Of Fire
13:36 | Author: Dynsha
HISTORIA

Rhapsody Of Fire (Antes conocido símplemente como Rhapsody) se formó en la ciudad de Trieste, Italia, cuando Alex Staropoli que tenía una idea que en su banda de ese entonces no podía realizar Luca Turilli, quien estaba en la misma situación se juntaron a realizar su ambicioso plan. Reclutaron a Daniele Carbonera para la batería y se lanzaron a los escenarios con el nombre Thundercross con Christiano Adacher a las voces y coros.

Sólo un año después de haberse reunido, deciden entrar a estudio y grabar su primer demo, el cual hoy es una reliquia, ya que sólo fueron editadas unas cuantas copias en cassette. Este demo llevó por nombre Land of Immortals, que contaba sólo con cuatro tracks de bastante mala calidad (en cuanto a grabación). Cabe destacar que Sascha Paeth, bajista de Heaven's Gate, además de producir ambos demos, grabó los bajos para este primero.

Al año siguiente, 1995, deciden cambiar su nombre a Rhapsody y lanzar su segundo demo, Eternal Glory. Esta demo constaba de 7 pistas entre temas aparecidos en el demo anterior, versiones nuevas de algunos y temas nuevos. Para esta demo ya contaban con la presencia de Andrea Furlan como bajista.

Durante 1996 Christiano Adacher debe dejar la banda, siendo así como contactaron con Joe Terry (nombre que Fabio Lione utilizaba como vocalista de Labyrinth) y tras discrepancias entre él y Turilli, se unió a la banda. Con esta formación: Lione, Turilli, Staropoli, Carbonera y Furlan en 1997 lanzan su álbum debut, Legendary Tales, álbum de 10 tracks con introducción a la Emerald Sword Saga.

Tras el éxito de esta placa Furlan debe dejar la banda y Alessandro Lotta llega entonces a cubrir su puesto. Con esta nueva formación (que sería la oficial hasta 2004) Rhapsody decide cosechar el éxito de Legendary Tales y tras poner al alcance del público el single Emerald Sword, lanza al mercado Symphony Of Enchanted Lands, la segunda parte de la Emerald Sword Saga, un excelente álbum donde se encuentran clásicos de Rhapsody como Wisdom Of The Kings y Emerald Sword que se convertirían en los primeros videoclips de la banda.

Tras el éxito del disco, Daniele Carbonera debe dejar la banda por no encontrarse al nivel de lo que Turilli y Staropoli necesitaban. Llega entonces el primer extranjero al grupo, el alemán Alex Holzwarth. El éxito de este disco los llevaría a presentarse en el escenario principal del Wacken Open Air Festival.

Tras una gira internacional durante 1999, en la segunda mitad de este año entran a estudio y en 2000 lanzan al mundo el maxisingle Holy Thunderforce, predecesor de su disco más exitoso, Dawn Of Victory, álbum que los catapultó a la fama y los llevó a realizar su primera gira mundial, que pasó por Japón y Sudamérica, además de Europa.

En 2001 lanzan un EP, considerado álbum por la banda, titulado Rain Of A Thousand Flames, donde aparece un paréntesis a la Emerald Sword Saga, contándose en los últimos 4 temas The Gothic Saga, saga anexa que sólo duraría esos 4 temas y de donde se destaca el tema Rhymes of a Tragic Poem - The Gothic Saga: Elnor's Magic Valley (Instrumental) especial para bailar en patas.

Ya en 2002 Turilli y Staropoli deciden terminar la Emerald Sword Saga y lo hacen magistralmente con Power of the Dragonflame, quinto álbum de los italianos. Es el álbum más contundente y speed hasta la fecha, con canciones brutales como la propia "Power of the Dragonflame" o "When Demons Awake" El último tema de este álbum, "Gargoyles, Angels of Darkness" es un final mágico y conmovedor a la saga, siendo además el tema más largo de Rhapsody (una obra de 19 minutos).

Después de este álbum, Alessandro Lotta se separa del grupo y llega a tomar su puesto el francés Patrice Guers. Después de un descanso de dos años, en 2004, tras el maxi previo The Dark Secret, por fin aparece el esperado nuevo álbum y comienzo de una nueva saga con el nombre The Dark Secret Saga. Con este título es lanzado al mercado el álbum Symphony Of Enchanted Lands Part II: The Dark Secret, el cual no superó las expectativas de los fanáticos pero sí los llevó a un nuevo nivel en lo musical.

Es así como son invitados al Earthshaker Festival y Manowar decide invitarlos como soporte para su Demons, Dragons And Warriors Tour, donde Rhapsody aprovecha para grabar su primer disco en vivo: Live in Canada: The Dark Secret.

En 2006, tras el cambio obligado de nombre a Rhapsody Of Fire, lanzan Triumph Or Agony, manteniendo el estilo del disco anterior, sobre todo en lo que a medios tiempos se refiere, dejan de lado la pomposidad del mismo y vuelven a sonidos más cercanos a la época del Power of the Dragonflame, con sonido de órganos eclesiales que remarcan momentos más góticos y la orquesta y coros limitándose a los estribillos. Esto se debe a que tomaron otros rumbos musicales, volviendo a sus orígenes con solos de flauta y violines, al estilo celta de Legendary Tales. Las guitarras rítmicas son la nueva base de la banda y demuestran solidez y densidad, acompañadas del bajo. Fabio Lione canta de una manera distinta, demostrando madurez sin necesidad de alcanzar notas muy altas o cantar velozmente. Los teclados han abandonado los poderosos solos para ser acompañantes de los coros operísticos más demarcados que antes. Pero lo que más decepcionó a sus fans fue el cambio radical en su percusión: en la nueva batería no hay abuso de pedalera, son más ligeras, menos potentes y a veces muy simples y lentas. A muchos fans ésto no les agradó, pero otros afirman estar de acuerdo con el cambio, ya que "han tenido que innovar para demostrar originalidad y no caer en la monotonía del Power Metal".

Cabe destacar que desde las presentaciones de la gira del Symphony Of Enchanted LandsSymphony Of Enchanted Lands II también con Manuel Staropoli en las flautas.

DESCRIPCIÓN

Es un grupo que realiza sagas de varios discos. A través de las letras (escritas mayoritariamente en inglés) se narra una historia épica que va entrelazando todas las canciones a lo largo de sus álbumes.

La primera saga fue escrita por Luca Turilli y Alex Staropoli, se llama "Emerald Sword Saga" y está compuesta de cinco álbumes: "Legendary Tales" (1997), "Symphony Of Enchanted Lands" (1998), "Dawn Of Victory" (2000), "Rain Of A Thousand Flames" (2001) y "Power of The Dragonflame" (2002). La segunda saga llamada "The Dark Secret Saga" está compuesta hasta ahora de dos albums, el primero de ellos "Symphony Of Enchanted Lands II: The Dark Secret"(2004), así como el último álbum de la banda, "Triumph or Agony"(2006), el cual es el primer álbum lanzado bajo el nuevo nombre de Rhapsody of Fire y la continuación de "The Dark Secret Saga".

En sus dos últimas obras tuvieron la colaboración de Christopher Lee un actor escogido por su tono de voz, así como su físico, para el papel de un rey-sacerdote medieval; él ha hecho papeles como Saruman, en El Señor de los Anillos y de Conde Dooku en Star Wars. Actualmente cuentan con la colaboración como mánager del bajista de Manowar Joey DeMaio y del hermano del Alex Staropoli, Manuel Staropoli, tocando la flauta.

En julio del 2006, debido a problemas en la marca (también llamada Rhapsody), la banda ha cambiado su nombre de Rhapsody a Rhapsody of Fire. Los miembros de la banda consideran este un nuevo gran comienzo, reflejando el animo y la dirección cada vez más grandioso que su música ha tomado. "The power of the dragonflame will burn brighter than ever before"("el poder de la llama del dragón arderá más que nunca") dice el guitarrista y compositor Luca Turilli. El teclista y compositor Alex Staropoli agrega, "The name Rhapsody Of Fire better represents the energy that has always been present in this band and its music", ("El nombre Rhapsody Of Fire representa mejor la energía que siempre ha estado en esta banda y en su música").

MIEMBROS
Wiliam Wallace
2:25 | Author: Dynsha
Sir William Wallace (alrededor de 1272 - 23 de agosto de 1305), fue un noble escocés que dirigió a su país contra la ocupación inglesa y contra el Rey Eduardo I de Inglaterra en las Guerras por la Independencia de Escocia. Fue un hombre de convicciones y principios que se valoran hasta el día de hoy. Era de origen humilde, en contraste con su compatriota, Robert the Bruce (Roberto I de Escocia), de extracción noble. La familia Wallace descendía de Richard Wallace (Richard el Galés), un terrateniente bajo un miembro temprano de la familia Stewart (que se convertiría más adelante en una línea real por derecho propio).
Las fuentes contemporáneas de información sobre la vida de Wallace son limitadas, y una cantidad significativa de lo que ha sido escrito acerca de él está basada en
El Ciego Harry, escrito alrededor de 1470, casi dos siglos después del nacimiento de Wallace, una fuente problemática.
Probablemente Wallace nació alrededor de
1272, lo que lo hace un hombre joven en sus años más famosos entre 1297 y 1305. Existe alguna disputa acerca del lugar de nacimiento de Wallace. La creencia general es que fue Elderslie, cerca de Paisley, en Renfrewshire. Recientemente se ha proclamado que fue en Ellerslie, cerca de Kilmarnock, en Ayrshire. Es probable que estos dos nombres se confundieran en los documentos antiguos, ya que el deletreo no se estandarizó hasta épocas más recientes. En apoyo de Ellerslie, se ha argumentado que su padre provenía de Riccarton, Ayrshire, y su madre de Loudoun, Ayrshire. Además de esto, algunas de las primeras acciones de Wallace tuvieron lugar en Ayrshire. En apoyo de Elderslie, se ha argumentado que Ellerslie, una ex villa minera, es conocida tan solo desde el siglo XIX, al contrario que Elderslie, conocida mucho antes. Su primera acción fue en Lanark, que no está particularmente cerca de Elderslie ni de Ellerslie, y luego se trasladó a Ayrshire para engancharse en Irvine con algunos nobles escoceses que luchaban contra los ingleses.
No hay fuentes contemporáneas de información sobre la vida temprana de Wallace. Parece seguro que era hijo de Sir Malcolm Wallace de Riccarton y de Margaret; tenía dos hermanos: Malcolm y John. Este último, muy amigo de Vincent Wilson de Lokcsteintawn; duque de la misma zona, el cual ofreció refugio a Wallace en tiempos de rencillas.
Fue internado en una abadía en la que residía su tío paterno, por eso estaba bien educado para los patrones de la época, hablando
francés , latín , gaélico e inglés. "El Ciego Harry" no menciona que haya salido del país ni que tuviera alguna experiencia militar antes de 1297. Un registro de agosto de 1296 hace referencia a 'un ladrón, un William le Waleys' en Perth, pero podría no ser él.
La película de
1995, Braveheart, ofrece una versión de ficción vagamente basada en la vida de William Wallace.
Se dice que fue un hombre realmente alto, medía en torno al metro noventa y tres centímetros ya a la temprana edad de 20 años, por lo que no pasaba desapercibido entre la población escocesa.



Batallas importantes

El
11 de septiembre de 1297, Wallace arrasó por completo al ejército inglés comandado por el Conde de Surrey en la Batalla de Stirling Bridge. El ejército inglés estaba formado por 300 Caballeros pesados y 10.000 hombres de infantería ligera. Cuando regresó de Stirling, Wallace fue nombrado "Guardián de Escocia". Posteriormente, mandó una tropa a conquistar York, la ciudad más grande del Norte.
El
1 de abril de 1298 , las tropas inglesas, comandadas por el mismísimo Rey de Inglaterra Eduardo I el Zanquilargo, y las tropas escocesas se enfrentaron en Falkirk. Wallace tenía un arma secreta: los "Schiltroms", grupos de soldados con una lanza de 2 metros usados para detener la carga de la caballería. Los ingleses atacaron con la caballería primero, que fue efectivamente parada; pero tras ellos vinieron los temidos arqueros de Gales, de tiro largo, que devastaron a los escoceses.



La captura y ejecución de Wallace

Wallace huyó de los intentos de captura ingleses hasta el
5 de agosto de 1305, cuando John Menteith (también llamado False Menteith) le entregó a los soldados ingleses de Roybroston en Glasgow. Tras su captura fue castrado en la cárcel. Posteriormente fue arrastrado por caballos a través de las calles adoquinadas hasta la plaza mayor del pueblo, donde fue ahorcado, destripado vivo (sus entrañas fueron quemadas frente a él) y descuartizado. Sus extremidades fueron repartidas por distintas partes de Inglaterra: su brazo derecho lo enviaron a Newcastle, su brazo izquierdo a Berwick, su pie derecho a Perth y su pie izquierdo a Aberdeen; su cabeza fue colgada en el London Bridge para avisar de lo que pasa a los que se rebelan. Como último detalle la frase: "puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán la libertad" no es de Wallace. Fue una adaptación que hizo un guionista de Braveheart de un fragmento de la obra Enrique V, de William Shakespeare. En Stirling, en el museo de William Wallace se encuentra una réplica de la espada, la cual mide más de metro y medio de longitud.
Combustión espontánea
9:34 | Author: Dynsha

La combustión espontánea es un fenómeno donde supuestamente, el cuerpo de una persona se incendia sin un motivo aparente. Esta combustión puede provocar quemaduras y ampollas en la piel, humo, o la carbonización completa del cuerpo.

Existe un gran misterio en torno a la combustión espontánea, ya que no se trata de un fenómeno naturalmente explicable. Hay dos teorías que intentan explicar la combustión espontánea, la del fuego con efecto mecha y la del fuego provocado por una extraña descarga estática, pero ninguno es espontáneo. Aunque puede ser demostrado que el cuerpo tiene la capacidad de producir energía, por los depósitos de grasa y otros tejidos.

Mecanismo de la combustión espontanea:

Las versiones de combustión espontánea nos hablan de que una víctima cae inesperadamente en llamas sin causa explicable. Se trata de un fuego muy intenso y rápido, que destruye totalmente el cuerpo, sin que la víctima tenga oportunidad de pedir ayuda. Los objetos que lo rodean, resultan prácticamente indemnes. En ocasiones, algunas partes del cuerpo resultan casi sin daños, generalmente las piernas y pies. Una capa de hollín grasiento suele depositarse en las paredes y techo de la habitación.

Análisis de la combustión espontanea:

El cuerpo humano es muy difícil de quemar, ya que más del 75% está compuesto por agua. Un horno crematorio requiere de temperaturas de 750-1100°C, durante dos o tres horas, para quemar completamente un cuerpo, con 1.800-3.600gr de residuos sólidos. Pero los huesos quedan en fragmentos de tamaños irregulares, que requieren de un proceso mecánico para su destrucción.

En el caso de la combustión espontánea, debemos tomar en cuenta estos y otros datos, antes de aventurarnos a hipótesis sobrenaturales. Hay algunos detalles comunes a todos los casos de combustión espontánea, que suelen pasarse por alto en la investigación de estos fenómenos.
• La víctima de combustión espontánea siempre está sola cuando ocurre el hecho. Por lo tanto, no existe ningún testigo de este fenómeno.
• El suceso siempre tiene lugar dentro de recintos cerrados. Generalmente sobreviene en el dormitorio de la víctima.
• La víctima siempre ha permanecido sola durante al menos, unas cuantas horas. Y el cuerpo se descubre siempre horas o días después.
• Las quemaduras suelen ser más severas que las que provocaría un fuego normal, y no se distribuyen uniformemente por el cuerpo, siendo más afectados generalmente el torso y los muslos, incluso quedan reducidos a cenizas (incluso los huesos), pero las extremidades no resultan afectadas.
• La combustión es localizada, se quema el cuerpo y los objetos inmediatos, como ropa, camas, asientos, el piso donde yace, etc. Pero el resto de la habitación permanece relativamente intacto.
• El piso está cubierto alrededor del cuerpo, por una sustancia grasosa y maloliente.
• Los objetos que rodean al cuerpo y están ubicados por encima de un metro de altura, presentan signos de exposición al calor, pero los que están por debajo de esta línea, no.
• Aproximadamente el 80% de las víctimas son mujeres, la mayoría con sobrepeso. Muchas de ellas son alcohólicas o bebieron antes del accidente. Las víctimas suelen ser de edad avanzada o presentan enfermedades crónicas, por tanto presentan riesgo de muerte, por su condición.
• Siempre hay una fuente externa de combustión en la habitación y cerca de la víctima. Además, muchas víctimas son fumadoras crónicas y de hábitos desordenados.

Casos de combustión espontanea:

Existen varios casos registrados desde el siglo XVII, de combustión espontánea.

El primer caso registrado data de 1673, en París, donde un ciudadano desconocido y aparentemente alcohólico, fue encontrado carbonizado, pero la cama de paja en la que yacía estaba intacta.

1731- (sin fecha exacta) la condesa Cornelia di Bandi de Cesena, de 62 años, fue encontrada quemada en el piso por una doncella. El cuerpo se convirtió en cenizas, pero los brazos y piernas, estaban casi intactos, parte del cráneo y la mandíbula, estaban entre las piernas. Las paredes de la habitación estaban cubiertas de hollín, y el suelo con un líquido pegajoso. Un líquido amarillo y grasiento goteaba de la ventana, mientras la cama no mostraba daños. En el piso había una lámpara de aceite vacía cubierta de ceniza.

1763- Jonas Dupont (francés)realiza la primera investigación sistemática del fenómeno, y la publica en un libro “De Incendis Corporis Humani Spontaneis”.

2 de julio de 1951- En St. Petersburg, Florida, Mary Reeser, una obesa viuda de 67 años, fue hallada carbonizada en su departamento, quedando su pie izquierdo. Estaban quemados también, el sillón en que estaba sentada, una mesa y una lámpara, junto a ella. El resto del departamento estaba casi sin daños. Su hijo fue quien la vio por última vez, la noche anterior, y ella había ingerido dos comprimidos de Seconal y estaba fumando.

Otros casos reciente son: 1966, el cirujano de 92 años, John Irving Bentley. 1980, Henry Thomas, de 73 años. 1986, George Mott, bombero retirado de 58 años.



CINE DE TERROR
7:43 | Author: Dynsha

El cine de terror es un género cinematográfico que se caracteriza por su voluntad de provocar en el espectador sensaciones de pavor, miedo, disgusto, repugnancia u horror. Sus argumentos frecuentemente desarrollan la súbita intrusión en un ámbito de normalidad de alguna fuerza, evento o personaje de naturaleza maligna, a menudo de origen criminal o sobrenatural.


Características
El cine de terror bebe de las fuentes de la literatura y las supersticiones y leyendas tradicionales, así como de temores y pesadillas nacidos de contextos socioculturales mucho más actuales y precisos. Por una parte, de la novela de terror, nacida en la segunda mitad del siglo XVIII; por otra, de la tradición oral del cuento de miedo, ampliamente desarrollada en las sociedades rurales de todas las culturas. De aquí, en último término, surgirán los elementos y personajes básicos utilizados en las películas de este género: los vampiros, el hombre lobo, los monstruos, fantasmas, brujas, zombis, así como las desdichadas réplicas humanas, al estilo de Frankenstein.
Otras señas de identidad del género son un uso muy particular de la iluminación, que muchas veces tiende a inspirarse en la
pintura romántica alemana del siglo XIX, la cual se caracteriza por el recurso frecuente al claroscuro, a los contrastes de colores y los tonos penumbrosos, efectos muy apreciables en el cine expresionista de los primeros años (Murnau, Fritz Lang). Los espacios o escenarios más visitados serán la noche, cementerios, la casa abandonada, el castillo, las ruinas, el laboratorio lúgubre, el bosque o el erial sombrío, el jardín decadente, que han terminado conformando un catálogo de "lugares" comunes. Asimismo, nunca debe faltar una banda sonora densa y sugerente (El resplandor, Psicosis, Tiburón...), junto a unos escalofriantes efectos de sonido (El exorcista, Alien, Drácula de Coppola...), efectos que en los últimos tiempos rayan más bien en lo ensordecedor (Soy leyenda, de 2007).
El público se siente atraído hacia este tipo de películas precisamente por los estímulos emocionales novedosos e intensos que recibe, es decir, lo insólito-escabroso inscrito momentáneamente en la rutina diaria. Los efectos fisiológicos que experimenta el espectador horrorizado en su butaca incluyen fuertes subidas de
adrenalina, con dilatación de pupilas, aceleramiento cardíaco y respiratorio, y sudor frío, todo lo cual por lo común se cierra con un desahogo final, en el cual, de acuerdo con el remate que haya tenido la historia, reinará el consuelo o el desconsuelo.
El motor sensacionalista en estas películas es, en muchos casos, la exhibición de la crueldad, humana, bestial o sobrenatural, como representación del
Mal, en cualquiera de sus muchas variantes, y esto explica que la gran competencia comercial en esta industria haya generado una escalada indiscriminada de contenidos truculentos en el género a lo largo de los últimos años.
Aparte del
Mal y muy ligado a él, lo oculto o misterioso, como es lógico, define también al cine de terror como género, y lo hace tanto en el plano arquetípico como en su desarrollo escenográfico. Lo oculto sugerido sirve tanto para referirse a la temática del cine de terror (lo oculto del inconsciente criminal, lo oculto de los monstruos siempre escondidos en las entrañas de la sociedad, lo oculto de nuestras tendencias y deseos más inconfesables...), como a su caracterización y puesta en escena, a veces tendente, como en el suspense, a escatimar información al atribulado personaje, información ya conocida por el público, que, impotente en su butaca, espera angustiado acontecimientos. Otras veces se procede a la ocultación y sugerencia a través de la exacerbación engañosa del decorado, de la manipulación de la fotografía, del maquillaje, etc., o por medio de la más pura y simple privación de los elementos implicados, como en la técnica del fuera de campo (la escena terrorífica transcurre fuera del objetivo de la cámara, la cual se centra en sus aledaños; el espectador únicamente "la escucha" o imagina); la interposición del personaje entre la cámara y el elemento terrorífico, etc.

Clasificación
El cine de terror es un género rígidamente codificado por la industria y que a su vez posee muchos subgéneros, cada uno regido por sus reglas propias, y sometido a normas bien precisas que raramente son intercambiables entre subgéneros.
De entre todas las variantes surgidas en la historia del género, cabría entresacar una escueta clasificación con arreglo a la temática general:
Las preguntas sobre el más allá y lo desconocido que han generado toda la serie de zombis, momias, fantasmas, vampiros, extraterrestres, etc.
El miedo a la tiranía cruel, escenificado, por ejemplo, a través de la relación del Conde
Drácula con sus súbditos y víctimas, o bien en la potencia amenazadora de brujos malignos o monstruos, como es el caso de Fu Manchú, King Kong, y tantos otros.
Lo monstruoso en sí mismo, relacionado con lo anterior: la aparición de la anormalidad que alarma y atemoriza; tiene su mejor ejemplo en el viejo
Frankenstein, y más modernamente, los Alien, Predator, etc.
La pérdida de identidad y el miedo a la locura, visible en filmes como
La invasión de los ultracuerpos (Don Siegel, 1956), donde unos seres ocupan los cuerpos suplantando la personalidad de sus víctimas; El exorcista (William Friedkin, 1973), la posesión de la protagonista por el demonio, o la transformación del Dr Jekyll en el monstruo Mr Hyde que anida en su interior, en las muchas versiones cinematográficas que ha tenido esta historia; también, Psicosis, de Hitchcock.

Evolución e Historia

El terror clásico
El cine de terror nació junto con el mismo cine: los
Hermanos Lumière grabaron en 1895 la cinta "L'arrivée d'un train" (La llegada de un tren). En esta película, como su nombre indica, únicamente se mostraba la llegada de un tren; sólo que, dado que el cine era un invento desconocido para la mayoría de los espectadores, éstos creían que el tren se iba a salir literalmente de la pantalla para arrollarlos; los primeros espectadores de la cinta gritaban y escapaban de la sala aterrorizados.

Lon Chaney en El fantasma de la ópera (1925)
Pero la primera película deliberada de terror fue realizada en
1902 por Wallace MacCutcheon: se trató de una versión del mito de Frankenstein. En esta época del cine mudo aparecieron otras películas que aun hoy ponen los pelos de punta, como El Golem (Paul Wegener, 1915), El jorobado de Notre-Dame (Wallace Worsley, 1923) o El fantasma de la ópera (Rupert Julian, 1925).
El
siglo XX conoció, pues, desde muy pronto excelentes cultivadores del miedo. Quizá el director más importante de esta primera época sea el alemán F. W. Murnau (1889-1931), responsable de la lóbrega y expresionista Nosferatu (1922), película basada en el Drácula de Bram Stoker. (Dentro del cine expresionista, véase también Fritz Lang —El testamento del doctor Mabuse, M, el vampiro de Düsseldorf— y El gabinete del doctor Caligari.) El famoso vampiro transilvano ha conocido decenas de versiones a lo largo del siglo XX. Son destacables la neogótica (basada en Murnau: como en la película de éste, los dientes largos del vampiro no son los colmillos, sino los incisivos) Nosferatu, a cargo del alemán Werner Herzog (1979), y la espectacular puesta en escena del norteamericano Francis Ford Coppola en los años noventa.


En los años 1930 dominó el cine de monstruos. Se produjeron obras maestras -según gran parte de la crítica, nunca superadas- del género como Frankenstein (de James Whale, 1931), La parada de los monstruos (de Tod Browning, 1932) y la muy alabada King Kong (de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933).
Obtuvieron asimismo un éxito espectacular el director
Rouben Mamoulian con Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de 1931, y Michael Curtiz con Los crímenes del museo de cera, de 1933.
La productora Universal se adentró en los años 40 con
El hombre lobo (1941), la película más influyente sobre el tema. En esta década, Universal produjo también secuelas de Frankenstein, además de otras películas de monstruos, como La mujer pantera, de Jacques Tourneur (1942), Yo anduve con un zombie (Tourneur, 1943) y The Body Snatcher (Robert Wise, 1945), esta última basada en el relato de Robert Louis Stevenson Ladrones de cadáveres.

Años 50 y 60
Si se habla de cine de terror, no se puede pasar por alto a la productora británica Hammer (ver
Hammer Productions), que a lo largo de los años 50, 60 y 70 desencadenó una avalancha de películas del género, algunas de gran calidad, como La maldición de Frankenstein (1957), Drácula (1958) y La Momia (1959). Su director estrella fue el inglés Terence Fisher.
También debe recordarse al norteamericano
Roger Corman (n. 1926), director de serie B (películas de bajo presupuesto) especializado en la adaptación, quizá en exceso libre y colorista, de relatos de Edgar Allan Poe: House of Usher ('La caída de la casa Usher', 1960), The Pit and the Pendulum ('El pozo y el péndulo', 1961), Premature Burial ('El entierro prematuro', 1962), Tales of Terror ('Cuentos de terror', 1962) The Raven ('El cuervo', 1963), The Masque of the Red Death ('La máscara de la Muerte Roja', 1964) The Tomb of Ligeia ('La tumba de Ligeia', 1964), entre otras. Todos estos filmes, salvo Premature burial, fueron protagonizados por el actor especialista Vincent Price (1911-1993).

Boris Karloff en La novia de Frankenstein
Otros actores legendarios del género:
Béla Lugosi (1882-1956), Boris Karloff (1887–1969), Lon Chaney Jr. (1906–1973), Peter Cushing (1913–1994) y Christopher Lee (1922), éste aún en activo.
El actor español
Paul Naschy (Jacinto Molina Álvarez, n. 1934, Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes de 2001) es considerado internacionalmente gran especialista, habiendo participado, ya sea como actor, director o guionista, en decenas de títulos. Otros autores europeos muy valorados del género: el español Jess Franco y los italianos Mario Bava y Dario Argento, entre otros.
Alfred Hitchcock, considerado un maestro del cine de suspense, es autor de por lo menos dos cumbres del terror moderno: la película de terror psicológico Psicosis (1960) y la de terror naturalista Los pájaros (1962).

Cine de la Guerra Fría
Cartel de La noche de los muertos vivientes
Fenómeno digno de estudio es la filmografía catastrofista y apocalíptica, tanto japonesa como norteamericana, que surgió en los años 50, 60 y 70 con motivo de la llamada
Guerra Fría: Gojira/Godzilla (1954), de Ishiro Honda, Vinieron de dentro de..., (1975), del muy apreciable director especialista del género David Cronenberg, La invasión de los ultracuerpos (1978), de Philip Kaufman. Años antes, en 1968, George Andrew Romero había estrenado La noche de los muertos vivientes, película con la que aportó otro tópico: el de los "zombis" o "zombies". Estos, al igual que el hombre lobo, dentro de la categoría de los no-muertos, como los vampiros, forman parte de la tradición folklórica y las leyendas populares más antiguas, pero no fueron demasiado frecuentados por los autores románticos. El terror contemporáneo, en cambio, tanto en literatura como en cine, aborda a los zombis sin el menor matiz romanticista, procurando lograr en el lector o espectador, a través de la cruda expresión de su monstruosidad exangüe y caníbal, un efecto de terror puro, ancestral (véase Cine de zombis).

Años 70 y 80
A principios de los años setenta encontramos dos ejemplos muy notables:
El exorcista (William Friedkin, 1973), considerada por muchos críticos la película más terrorífica de la historia del cine, y la técnicamente magistral Tiburón (1975), de Steven Spielberg. Una nueva veta explotada por el terror en esta década fue la de los poderes paranormales. El gran precedente en dicho terreno fue el filme Carrie (1976), basado en la novela del mismo título de Stephen King; la película fue dirigida por Brian De Palma, quien posteriormente incursionó en el terror psicológico con Vestida para matar (1980).
La mixtura de terror y ciencia ficción transitada en literatura por
Lovecraft, reaparece con la excelente Alien (1979), de Ridley Scott, que narra la terrorífica lucha contra un monstruo extraterrestre indestructible a bordo de un carguero espacial. El filme dio origen a varias secuelas de calidad irregular.
Los años 80 estuvieron acaparados por los seriales de "terror adolescente", cintas sin grandes pretensiones artísticas aunque sí económicas, dirigidos a un público muy determinado. Esta modalidad sigue abarrotando salas en nuestros días. En 1980, se estrenaría Friday the 13th (en España y países hispanohablantes traducido como
Viernes 13), de Sean S. Cunningham, arranque de una saga de películas en las que el gestor terrorífico es un salvaje asesino que actúa en la oscuridad. De 1984 es la primera entrega de Pesadilla en Elm Street, firmada por otro especialista, Wes Craven. La precursora de la modalidad había sido Halloween (1978), de John Carpenter, director igualmente muy proclive al género.
La serie
Creepshow, de Stephen King y George A. Romero, pertenece también a esta época. Otros filmes interesantes: La cosa (1982), de John Carpenter; Re-animator (1985), de Stuart Gordon; Hellraiser (1987), de Clive Barker. El canadiense David Cronenberg acertó nuevamente de lleno con La mosca (1986, remake de una gran cinta de los años 50), y con Inseparables (1988). Visualmente muy poderosa, la película de zombis Terroríficamente muertos (1987), de Sam Raimi. Cerraría esta década una de las mejores adaptaciones sobre la obra del novelista Stephen King: El cementerio viviente, de Mary Lambert (1989).

Hitos 1968-1999
No deben olvidarse otros grandes hitos del cine de terror de calidad surgidos en el último tercio del pasado siglo:
La semilla del diablo (1968), de Roman Polanski, La matanza de Texas (1974), de Tobe Hooper, La profecía (1976), de Richard Donner, El resplandor (1980), de Stanley Kubrick, Poltergeist (Tobe Hooper, 1982), Videodrome (David Cronenberg, 1983), la controvertida Nekromantik (del alemán Jörg Buttgereit, 1987), El silencio de los corderos (1991), de Jonathan Demme, y, más recientemente, lanzada con astucia a través de Internet, El proyecto de la bruja de Blair (1999), de los jóvenes Daniel Myrick y Eduardo Sánchez.

Últimas tendencias
De los años 90:
Entrevista con el vampiro (Neil Jordan, 1994); la producción de ciencia-ficción canadiense Cube (1997), impactante e innovadora; el ya mencionado Drácula de Francis Ford Coppola (1992), y han tenido gran éxito entre el público adolescente las producciones de Wes Craven Scream (1996) y secuelas, y Sé lo que hicisteis el último verano (1997). El neozelandés Peter Jackson (El señor de los anillos) se había estrenado con la espectacular aunque estomagante parodia titulada Braindead (1992). Del director de origen indio M. Night Shyamalan, la original fantasmagoría El sexto sentido (1999), que ha sido comparada con la también escalofriante Los otros, de Alejandro Amenábar.
El inicio del
siglo XXI ha conocido una verdadera explosión de cine de terror asiático, con cintas nada desdeñables como la japonesa The ring (1998, de Hideo Nakata), que muy pronto ha conocido diversas versiones y secuelas. Aquí podría incluirse también la serie Ju-on, del también japonés Takashi Shimizu.
En
Hispanoamérica y España la filmografía de terror ha experimentado igualmente un auge inusitado en tiempos recientes. Autores ya consolidados de este movimiento como Guillermo del Toro (Cronos (película), 1992; El espinazo del diablo, 2001), Jaume Balagueró (Los sin nombre, 2001) y el oscarizado Alejandro Amenábar (Abre los ojos, 1997; Los otros, 2001), han sido secundados por directores noveles de gran éxito, como Juan Carlos Fresnadillo (28 semanas después, 2007) y Juan Antonio Bayona (El orfanato, 2007).